El limón se utiliza en distintos tipos de rituales, algunos
más blancos, otros bastante oscuros, tirando a negros. Existe un trabajo que se
realiza para eliminar la negatividad que siempre me ha llamado la atención.
Teóricamente, el limón absorbe la energía negativa y, del mismo modo que, en
sus usos más domésticos es una buena ayuda en la limpieza del hogar, también puede
ayudar a limpiar aquello que está molestándonos en nuestra vida.
Esta limpieza tiene varias versiones, yo voy a narrar la más sencilla y luego,
quien tenga interés en utilizar el ritual, puede complementarlo con aquellos
elementos que crea convenientes. Empezaremos preparando el material a utilizar,
que es un limón fresco, no demasiado maduro, y de un tamaño normal, unos
alfileres y un pañuelo o paño blanco, o de algún color suave. Comenzaremos el
ritual preparándonos mentalmente, si precisamos encender una vara de incienso,
velas, etc., podemos hacerlo a nuestro gusto. Lo primero será pedir ayuda,
protección e inspiración a aquellos seres espirituales a quienes habitualmente
nos encomendamos para los trabajos mágicos.
Una vez que nos encontremos en el estado adecuado, tomaremos
el limón fresco, y con un objeto punzante escribiremos el nombre de la persona
que necesita la limpieza, teniendo en mente su imagen perfectamente clara y
nítida, disfrutando de su vida con los problemas que ahora la preocupan
perfectamente superados. Después procederemos a clavar una serie de alfileres,
entre cinco y nueve, rodeando el nombre. En este punto he de decir que, no hay
un número fijo, así que yo propongo clavar más alfileres cuanto más acuciante y
angustioso sea el problema, si no es demasiado grave, con cinco puede bastar.
Al ir introduciendo los alfileres, mantendremos el deseo de acelerar el proceso
de resolución del problema o de limpieza de negatividades. El alfiler en este
caso realiza la función de potenciador de las cualidades positivas del limón.
El último paso será envolver el limón en el paño, después, dando gracias por la
consecución de nuestro deseo, lo guardaremos en algún lugar que no quede a la
vista, puede ser una caja, un armario, etc. En ese lugar habrá de permanecer
durante una semana. Dejemos que la Magia siga su curso y realice su trabajo,
así que nada de estar mirando a diario el proceso del limón, ha de permanecer
oculto durante la semana.
Pasados esos días, procederemos a repetir el ritual que ya hemos visto,
introduciendo un paso previo, que será desenvolver el limón del paño que lo
recubre y observar el aspecto que presenta. Normalmente, el limón adquirirá un
tono entre amarronado y negro; muy distinto del tono que adquiriría normalmente
un limón que sigue el proceso de envejecimiento normal, que suele consistir en
ponerse más blando, a la vez que empieza a aparecer el moho azul habitual. Se
dejará el limón a un lado y se realizará el ritual siguiendo los pasos que ya
hemos visto anteriormente. Una vez concluido el ritual y guardado el nuevo
limón con sus correspondientes nombre y alfileres, el antiguo se arroja a la
basura, no es necesario enterrarlo o llevarlo lejos de la casa, de eso ya se
encargará el servicio de recogida de basuras.
No hay un tiempo concreto para realizar este ritual. A
algunas personas les valdrá con una o dos veces y habrá otras que tendrán que
insistir unas cuantas semanas, a más negatividad, más tiempo. Sabremos que el
ritual ha surtido efecto y no hay que repetirlo más, en cuanto observemos que
el limón que ha estado guardado durante la semana, presente un envejecimiento
normal.
Me gustaría mencionar algunos puntos para resolver preguntas
que puedan surgir. El ritual puede realizarse para uno mismo o para otra persona.
Lo ideal, si lo hacemos para otra persona es que fuera ella quien lo realizara
aunque nosotros la ayudemos o dirijamos el ritual, pero si no es así, lo
podemos hacer perfectamente sin que esté delante. Tal vez alguien se
cuestionará si debemos o no hacer este ritual para ayudar a una persona sin que
esta lo sepa, puesto que podría ser una intromisión en su vida espiritual.
Cuando se realizan trabajos de Magia positiva, con la intención de ayudar sin
imponer nada, aunque lo ideal es que la persona esté al corriente, si no lo
sabe no pasa nada, simplemente estamos enviando energías positivas, la persona
luego las puede aceptar o no.
En este caso no forzamos nada, solo enviamos buenas vibraciones, no tratamos de
que, por ejemplo, la persona se enamore de alguien sin su consentimiento
(aunque lo hagamos con la mejor de las intenciones, para que sea feliz, etc.)
eso sí es una intromisión, el enviar buenos deseos no es malo y, repito, la
energía positiva que enviamos a una persona puede ser aceptada o no, pero nunca
la perjudicará.
En cuanto a los alfileres, cada vez hay que utilizar nuevos.
Cuando descubrimos el limón, pasados los siete días y lo tiramos a la basura se
dejan los alfileres clavados, no se sacan para reutilizarlos… ¡por favor, no
seamos roñosos! Insisto en el limón, es importante que este fresco, muy
amarillo para que el tono oscuro que provoca en él la limpieza sea inequívoco,
ya que si utilizamos uno que esté muy maduro, puede confundirnos la limpieza
con el envejecimiento normal.